COMPOSICIÓN CORPORAL EN TRIATLÓN

Introducción

En este trabajo analizamos el triatlón desde diferentes aproximaciones. En primer lugar, estudiamos la perspectiva energética. Pasamos a continuación a analizar este deporte desde prisma de la composición corporal óptima, y cómo los variaciones en ésta pueden favorecer o reducir el rendimiento en la prueba. Por último, explicamos los posibles cambios en la composición corporal de los triatletas que se suelen dar en la propia competición.

Este trabajo es un primer paso para conocer el triatlón en mayor profundidad. De esta forma, podremos ayudar a triatletas a mejorar sus marcas y a aprovechar todo el esfuerzo que realizan cada día en sus entrenamientos. Es decir, si un triatleta realiza un entreno adecuado, lógico, y que realmente supone un estímulo para rendir al máximo en competición. Pero al mismo tiempo tiene una ingesta energética y de macronutrientes alejadas de lo ideal. Probablemente entrenará a un nivel menor del que podría, recuperándose de forma subóptima entre sesiones. Y rendirá por debajo de su potencial, en competición.

Características físicas y composición corporal en triatlón

 A continuación, vamos a repasar algunos artículos interesantes sobre la composición corporal de triatletas profesionales y semiprofesionales. Analizando el morfotipo de los deportistas profesionales, podemos hacernos una idea del tipo de cuerpo óptimo para rendir en este deporte concreto.

Comenzamos citando el estudio de Moro et al., (2013), quienes hallaron que las características antropométricas de los triatletas eran similares a las de los ciclistas.

Existe diversas características antroprométricas que están relacionadas con el rendimiento en esfuerzos de resistencia. Es decir, además de las variables fisiológicas que ya sabemos están relacionadas con el rendimiento aeróbico, tendremos que prestar atención a los rasgos antropométricos. Por ejemplo, la masa corporal (Sharwood et al., 2002). El IMC (Índice de Masa Corporal) (Hagan 1987). La masa grasa (Bilgin, 2016). La longitud del fémur (Tanaka y Matsuura, 1982). La longitud de los miembros (Landers et al., 2000). Circunferencia del muslo (Tanaka y Matsuura, 1982). Así como la suma de los pliegues de grasa corporal (Maldonado et al., 2002) están relacionadas con el rendimiento en ejercicio de resistencia.

Respecto a los cambios que se producen en la composición corporal durante la prueba, podemos analizar el estudio de Baur et al., (2015). Estos autores hallaron que la competición de triatlón olímpico provoca alteraciones importantes de la composición corporal. Tanto la masa grasa como el peso corporal se reducían. El porcentaje de agua total aumentaba y la masa libre de grasa se mantenía estable.

Estos resultados se explican porque la grasa es el principal sustrato energético que abastece al organismo durante el ejercicio de resistencia (Frykman et al., 2003). Por lo tanto, un gasto calórico de miles de calorías, suplido principalmente mediante grasa corporal, conllevará una pérdida de grasa subcutánea al final de la prueba.

Tabla 1. Características de los atletas (Bilgin, 2016).

Como podemos apreciar en la tabla anterior, el porcentaje de grasa corporal era bajo. De en torno a 8,3% en hombres y 12,9% en mujeres. El IMC era de 21,47 y 19,88, en hombres y mujeres, respectivamente (Bilgin, 2016).

Estos datos discrepan de los aportados por Knechtle, Knechtle & Rosemann (2011). En estos últimos, se puede apreciar cómo el porcentaje de grasa es superior, tanto en los hombres: 14,4%, como en mujeres: 22,8%. Llama la atención la diferencia tan importante que han reportado estos dos estudios, en el caso de las mujeres. Estos datos se explican por tratarse de triatletas no profesionales, versus triatletas olímpicos, pero aún en este caso, la diferencia parece excesiva. Los hombres del estudio de Knechtle, Knechtle & Rosemann (2011) presentan más grasa que las mujeres del de Bilgin (2016).

Considero que en parte se puede deber a diferente metodología de medición. Analizando el método de ambos estudios, podemos comprobar que han utilizado técnicas de medición diferentes. Mientras que Bilgin (2016) utilizó Bioimpedancia, Knechtle, Knechtle & Rosemann (2011) utilizaron pliegues de grasa. Quizás, parte de estas diferencias respondan a esta incongruencia metodológica.

Porcentaje de grasa para un rendimiento óptimo

Knechtle et al., (2011) hallaron que un porcentaje de grasa corporal bajo, así como una elevada masa corporal libre de grasa, se asociaban con mayor rendimiento. Esto ocurría tanto en pruebas de ciclismo, como de triatlón. Sin embargo, otros autores no han encontrado estas relaciones entre el rendimiento en natación y la masa grasa corporal o el porcentaje de grasa corporal.

Respecto al IMC, no se encontró una relación significativa con la carrera, ni con la natación, a un nivel de confianza del 95%. Por el contrario, la masa grasa total y el porcentaje de grasa total mostraban una relación negativa con el rendimiento de la prueba (positiva con el tiempo de la prueba). Y la masa libre de grasa, una relación positiva con el rendimiento de la prueba (negativa con el tiempo de la prueba), con un nivel de confianza del 99% (Bilgin, 2016).

Las relaciones concretas de cada variable con el tiempo total de carrera, fueron las siguientes, en el estudio de Bilgin (2016):

  • Masa grasa total: r=0,419.
  • Porcentaje de masa grasa: r=0,636.

Es decir, conforme la masa grasa de los triatletas aumenta, también lo hace el tiempo en competición. Es decir, la grasa muestra una relación inversamente proporcional con el rendimiento en triatlón.

  • Masa libre de grasa: r=-0,613.
  • Agua corporal total: r=-0,612.

Es decir, a mayor contenido libre de grasa y mayor agua corporal, menor tiempo de prueba. Por lo tanto, mayor rendimiento en triatlón.

  • IMC: r=-0,367

Lo mismo ocurría con el IMC, a mayor IMC, menor tiempo de prueba. Y por lo tanto, mayor rendimiento en triatlón. Aunque la correlación era débil.

En la misma línea, Hagan et al., (1987) afirman que la grasa corporal muestra una relación inversamente proporcional con el rendimiento en maratón, en atletas mujeres. Estos mismos resultados se encuentran en corredores de ultra maratones (Hoffman et al., 2010) y en nadadoras (Tuuri et al., 2002).

Knechle et al., (2015) mostraron cómo en triatletas de Ironman y ultra-triatlón el rendimiento se veía afectado por la composición corporal. En ambos casos, los deportistas se beneficiaban de presentar baja grasa corporal.

Respecto al IMC, algunos autores también encuentran que está relacionado con el rendimiento en atletas de ultra resistencia. A mayor IMC, mayor rendimiento.

Metodología usada para analizar la composición corporal

En este apartado, vamos a analizar la metodología empleada en diferentes estudios para determinar la composición corporal de los triatletas. En el estudio de Bilgin (2016) la composición corporal se midió en estado de ayuno, con pantalones cortos y una camiseta. Fue llevada a cabo antes de la competición, utilizando una tanita (bio impedance analyzer. Tanita BC 418 Body Composition Analyzer). Los parámetros analizados fueron:

  • Porcentaje de grasa corporal.
  • Masa grasa total.
  • Masa libre de grasa.
  • Agua total
  • IMC.

De la misma forma, Arslan y Aras (2016) utilizaron la bioimpedancia para determinar la composición corporal de los triatletas.

Por el contrario, Mueller et al., (2013) utilizaron DEXA y Tomografía computarizada cuantitativa periférica. Y Knechtle, Knechtle & Rosemann utilizaron pliegues cutáneos, para inferior la grasa subcutánea.

Conclusiones

En líneas generales, creo que el papel del nutricionista deportivo es esencial en cualquier deporte. En primer lugar, una correcta ingesta calórica, y a nivel de macro y micronutrientes va a determinar la calidad de los entrenamientos y la recuperación entre éstos.

Pero además, en la mayoría de los deportes, la composición corporal está claramente relacionada con el rendimiento en competición. Por lo tanto, los deportistas que tengan su composición corporal optimizada, partirán con una clara ventaja respecto a sus contrincantes.

Bibliografía.

Arslan, E., & Aras, D. (2016). Comparison of body composition, heart rate variability, aerobic and anaerobic performance between competitive cyclists and triathletes. Journal of Physical Therapy Science28(4), 1325-1329.

Baur, D. A., Bach, C. W., Hyder, W. J., & Ormsbee, M. J. (2016). Fluid retention, muscle damage, and altered body composition at the Ultraman triathlon. European journal of applied physiology116, 447-458.

Bilgin, U. (2016). Effects of body composition on race time in triathletes. The Anthropologist23(3), 406-413.

Frykman, P. N., Harman, E. A., Opstad, P. K., Hoyt, R. W., DeLany, J. P., & Friedl, K. E. (2003). Effects of a 3-month endurance event on physical performance and body composition: the G2 trans-Greenland expedition. Wilderness & Environmental Medicine14(4), 240-248.

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Knechtle, B., Knechtle, P., & Rosemann, T. (2011). Upper body skinfold thickness is related to race performance in male Ironman triathletes. International Journal of Sports Medicine32(01), 20-27.   Landers, G. J., Blanksby, B. A., Ackland, T. R., & Smith, D. (2000). Morphology and performance of world championship triathletes. Annals of human biology27(4), 387-400.   Maldonado, S., Mujika, I., & Padilla, S. (2002). Influence of body mass and height on the energy cost of running in highly trained middle-and long-distance runners. International Journal of Sports Medicine23(04), 268-272.

Moro, V. L., Gheller, R. G., Berneira, J. D. O., Hoefelmann, C. P., Karasiak, F. C., Moro, A. R. P., & Diefenthaeler, F. (2013). Comparison of body composition and aerobic and anaerobic performance between competitive cyclists and triathletes. Revista Brasileira de Cineantropometria & Desempenho Humano15, 646-655.

Mueller, S. M., Anliker, E., Knechtle, P., Knechtle, B., & Toigo, M. (2013). Changes in body composition in triathletes during an Ironman race. European Journal of Applied Physiology113, 2343-2352.

Tanaka, K., & Matsuura, Y. (1982). A multivariate analysis of the role of certain anthropometric and physiological attributes in distance running. Annals of Human Biology9(5), 473-482.

Tuuri, G. Loftin, M., & Oescher, J. (2002). Association of swim distance and age with body composition in adult female swimmers. Medicine and science in sports and exercise34(12), 2110-2114.

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